Oaxaca, Estado muy golpeado; nos destruimos como hermanos

  • Eso no lo quiere Dios, dijo el Arzobispo en su homilía de la misa dominical en Catedral

Guillermo Castillejos Avila

Porque tenemos que estarnos golpeando y destruyéndonos como hermanos, eso no es lo que quiere Dios, manifestó el Arzobispo en su homilía durante la celebración de la misa dominical del medio día en La Catedral, donde reconoció y mencionó que vivimos en un Oaxaca muy golpeado.

Se refirió a la vez a los enfermos, de quienes dijo que durante una visita nunca sientan  repugnancia del hermanito enfermo, del ancianito que está solo y a lo mejor el cuartito donde se encuentra, huele mal.

Al dirigirse a los feligreses que acudieron a la misa oficiada por el Arzobispo Pedro Vásquez Villalobos, les dijo no fijarse en ese olor; les recordó: nuestro Señor murió por ti para llegar al cielo y si un vaso de agua damos en su nombre, no quedará sin   recompensa.

Los llamó a compartir el alimento, vestido, el tiempo y la vida con el hermano, siempre mirando el rostro del Señor, apoyados en el deseo de ganarse el cielo, para llegar a la casa del Padre, llegar hasta donde está Jesucristo a la diestra del Padre.

Otro lugar no es para nosotros, solo el cielo, el infierno no es para nosotros, es para el diablo y sus ángeles, tú no eres servidor del demonio, eres servidor de Dios, los servidores de Dios están en el cielo, conquistan el cielo, se van al cielo, afirmó el Arzobispo de la Diócesis de Antequera Oaxaca.

Ante los feligreses, Pedro Vásquez Villalobos, se mostró satisfecho de escuchar como rezan desde el corazón, verlos y sentirlos que participan con  fe en la eucaristía y participan de los cantos.

Les dijo que la eucaristía sea una eucaristía viva, por su participación, al mismo tiempo los llamó a participar así en cualquier lugar donde vayan a la santa misa, con ese fervor y responsabilidad.

Terminó diciendo: se merecen un aplauso, siendo secundado por los parroquianos,  me han ayudado a vivir mi ministerio.